
como tampoco he cantado a Stalin;

“Vive rápido, muere joven y deja un cadáver hermoso”, decía James Dean, frase que podría aplicársele al guerrillero argentino que hoy tendría 81 años y a quien se comienza a desmitificar.
LA HABANA, Cuba, 5 de mayo de 2009 - Cubanet - Liberpress.blogspot.com ha colocado recientemente en el ciberespacio los Titulares del Verdadero Che. Cada texto revela aspectos desconocidos sobre Ernesto Guevara de la Serna, el guerrillero argentino mitificado por la propaganda del castrismo a partir de su muerte en Bolivia, donde protagonizó su última aventura internacional en 1967.
París, 3 de marzo de 2009.
Mi querida Ofelia
Ayer al salir de la universidad, me encontré con unos jóvenes que distribuían etiquetas, en ellas aparece el rostro del Ché Guevara con una barra
diagonal sobre él, al interior de un círculo rojo. En una banda amarilla situada bajo el círculo, se puede leer CRIMINEL y al pie de la etiqueta, la
dirección e-mail del grupo político juvenil que lleva a cabo la campaña contra el Ché.
Thibaud Vincendeau, presidente de "Jeunes Pour la France" ( Jóvenes por Francia), organización juvenil cristiana de derecha, inspirada en las ideas
del político Philippe de Villiers, dio una entrevista a la importante revista francesa Valeurs Actuelles ( Valores Actuales).
En ella explica que la Campaña contra el Ché que lleva a cabo su organización juvenil, es debido a "la cheguevaramanía", provocada sobre todo después de la proyección del filme El Ché. Agregó: "la verdad es que Ché Guevara era un criminal y un fanático. Creó los primeros campos de reeducación del régimen cubano y apoyó la revolución cultural china. El 11 de diciembre de 1964 dijo desde la tribuna de la O.N.U.: "hemos fusilado, fusilamos y continuaremos a fusilar mientras sea necesario".
A continuación Thibaud Vincendeau declaró: "hemos hecho un filme que se puede ver en nuestro sitio internet www.jeunespourlafrance.fr , también distribuimos pasquines en las puertas de los cines, para hacer saber quién era el verdadero Ché. En 1961 fue nombrado ministro de industrias y dos
meses después instauró el racionamiento. También suprimió el derecho de huelga y la libertad de prensa.
Para terminar expresó: "Vivimos todavía bajo el dominio intelectual de la izquierda, que nosotros no osamos poner en tela de juicio. Incluso los de derecha. ¡Hasta los jóvenes U.M.P.* se proclaman 'revolucionarios'! Nosotros no."
Y así van las cosas por estos lares.
Te quiere siempre,
* U.M.P., principal partido francés de centro derecha, el que actualmente se encuentra gobernando al país.
por Marcelo Gioffré
LiberPress- El Agora, Enero de 2009- En 2005, escribí un artículo en el diario La Nación cuyo título era “Los fracasos del Che Guevara”, en el cual inventariaba una serie de epopeyas fallidas del rosarino. No me animé, en aquella ocasión, a abrir juicio sobre la mítica batalla de Santa Clara, episodio consagratorio por la ingeniosa emboscada al tren blindado, al cual le habrían prendido fuego desde el piso de los vagones, única parte desguarnecida.
Entre noviembre y diciembre de 1958, el Che logró cortar las comunicaciones en el centro de Cuba, bloqueando el transporte. Consiguió una sucesión de éxitos militares. En Cabaiguán logró capturar noventa prisioneros y ochenta y cinco rifles. Las tropas de Batista quedaron desmoralizadas. La columna rebelde se preparó para el asalto de Santa Clara, una ciudad con 150.000 habitantes, 2500 soldados y 10 tanques apostados para la defensa. El Che preparó su ataque con 300 hombres inexpertos y cansados. En ese momento llegó la noticia de que un tren blindado con 400 soldados, muchos de ellos especializados en ingeniería, para reparar puentes y caminos dañados, y pertrechos bélicos de refuerzo, venía de La Habana para sumarse a la defensa de Santa Clara. El tren se estacionó al pie de la Sierra Capiro.
El 28 de diciembre las columnas rebeldes comenzaron a avanzar sobre la ciudad. En el camino recibieron ataques y cinco soldados rebeldes murieron. Por la noche de ese primer día la población civil comenzó a levantar barricadas para impedir pasar a los tanques del ejército. Los soldados rebeldes se infiltraron en la ciudad. Según la leyenda, el 29 de diciembre, cuando el tren blindado, que inesperadamente empezó a cambiar de posición, avanzó hacia el centro de la ciudad notó que parte de los rieles habían sido retirados, provocándose un descarrilamiento de tres vagones. Fue entonces que las fuerzas del Che arrojaron bombas molotov incendiarias, transformando al tren blindado en una ratonera, obligándolo a capitular y obteniendo el profuso armamento.
Henry Louis Gómez, quien me referió que es nieto de un soldado batistiano, por ese entonces con grado de capitán, Enrique Antonio Gómez Perez, que era uno de los 400 hombres que viajaba en el tren blindado, sostiene otra versión de los hechos. El tren no habría sido emboscado y capturado sino “comprado” por el Che al Coronel Florentino Rosell, jefe de las fuerzas leales, con dinero proveniente de tributos aplicados en zonas ya tomadas de la isla. Rossel, el mismo día de la batalla, se habría retirado a realizar actividades lúdicas, lo que no parece consistente con una derrota militar oprobiosa. Luego Rossel huyó a Estados Unidos, donde montó una floreciente empresa.
El Coronel Rossel había llegado a Santa Clara por avión el 24, había cenado en Nochebuena en las barracas y desayunado para Navidad en el tren blindado. Gómez Perez dice haber visto a Rossel y a un hermano de éste, aproximadamente el 26 ó 27, partiendo en un auto con varios portafolios. Rossel nunca volvió al tren, dejándolo al mando del Comandante Gómez Calderón. El padre de mi informante e hijo del Capitán Gómez Perez, Enrique Gómez, de 16 años, condujo a su madre por esos días hasta la casa del Coronel Rossel, en las afueras de La Havana, dado que no tenían noticias de su padre y marido. Fueron atendidos por la suegra de Rossel, quien les dijo que el Coronel se había ido a pescar en un yacht. Casi inmediatamente Rossel se fugó en ese mismo yacht a Miami. Ya su familia se había ido. En poco tiempo Rossel se convirtió, en los Estados Unidos, en un próspero empresario de la industria de la construcción.
Consistente con la versión que me brindó Henry Louis Gómez, el cientista político Jorge Castañeda, en su libro “Compañero” (Alfred Knopf, New York, 1st ed., 1997, pág. 135) reproduce el testimonio de Gutierrez Menoyo, quien sostiene que el hermano de Rossel se entrevistó con el Che Guevara y que él le preguntó varias veces al propio Che qué fue lo que le ofreció, obteniendo sólo una sonrisa de parte del revolucionario. El propio Fulgencio Batista, en su libro “Respuesta” (Sin pie de imprenta, México, 1960) arguye que el tren no fue emboscado por Guevara sino “entregado”, “vendido” por Rossel, a cambio de una suma cercana a los 350.000 dólares que el Che le habría donado. Ramón Barquín, oficial batistiano entrevistado por Castañeda en 1996, confirma que la caída del tren blindado fue parte de un acuerdo.
Sólo los protagonistas directos sabían la verdad definitiva sobre los hechos. Las pruebas que echan un manto de sospecha sobre la mítica batalla de Santa Clara y la emboscada al tren blindado, empero, son varias, precisas y concordantes. El revolucionario derrotado militarmente en Congo y Bolivia, derrotado políticamente en la propia Cuba, vuelto sorpresivamente ícono festivo en remeras y tatuajes, quizás no haya ganado su batalla más épica y consagratoria.
LiberPress- Libertad Digital- Octubre de 2008 - Al principio del rodaje de su díptico sobre el terrorista marxista-maoísta Ernesto Che Guevara, el director norteamericano Steven Soderbergh reunió a los actores y les dijo que iban a hacer una película sobre "los últimos idealistas". La anécdota revela la confusión conceptual que lastra cinematográficamente este proyecto de iluminar la vida revolucionaria del médico asmático argentino que fumaba puros cubanos.
LiberPress/ GEES - Lecciones maoístas, lecciones leninistas: Si Lenin unió el materialismo dialéctico de Marx a una forma de hacer política despiadada y cruel, Mao Tse Tung dio un paso más que éste, y sumió la guerra revolucionaria en una profunda hostilidad que sólo Ho Chi Minh y algunos émulos hispanoamericanos conseguirían superar. Mao, a diferencia de sus camaradas soviéticos, dotó a su revolución de un carácter telúrico que el leninismo no poseía; la guerra revolucionaria sería además la guerra de liberación nacional. Liberar China para liberar al mundo se convirtió en la misión máxima maoísta. La lucha contra el capitalista se fundía con la lucha contra el invasor en defensa de la tierra, de manera que la violencia ascendió en el país chino hasta sus límites extremos.
LiberPress/ Información Gente del Siglo XXI Portal Web - En el corto texto de Alba como comentario a "Guevara: Misionero de la Violencia", leemos que… "Hay trabajos que marcan las futuras investigaciones. Este es uno de ellos. Es una de las labores más importantes e interesantes que ha desarrollado el Instituto de la Memoria Histórica contra el Totalitarismo.
LiberPress- La vanguardia.es -España 16 de septiembre de 2008 - ¿Héroe o villano? - "¿Me atrevo con el Che? La sola pregunta implica una autocensura que funciona con precisión automática cuando el tema escogido para un artículo presenta aristas incómodas. Y los mitos caídos en la trinchera son lo más sagrado de la religión atea, tanto, que analizarlos críticamente implica la expulsión directa del paraíso. En estos tiempos en los que Don Quijote ya no topa con la Iglesia (quizá porque la pobre lleva años zarandeada), choca frontalmente con las religiones ideológicas, cuyos autos de fe son implacables contra los herejes. Y el Che es la fe en ella misma, el Santo Grial de los revolucionarios, el cáliz donde beben las bocas sedientas de viejas ideologías"."¿Quién duda de la bondad extrema del Che, de su entrega, de su heroicidad? Él, que sacrificó una vida de bienestar, que huyó de las medallas y de los honores, que volvió a las selvas de la lucha, allí donde germinaba la semilla de la revolución. Él, que dio su vida por el pueblo. Icono de masas, profeta de libertades y marca comercial por excelencia, el Che sobrevive al tiempo y a la historia, convertido en el cadáver más exquisito del siglo XX. Dicen que su perfil, extraído de la foto de Alberto Korda, es el símbolo más reproducido de la historia moderna"."Ahora, la película de Steven Soderbergh, con el espléndido Benicio del Toro metido en la piel del mito, da nueva luz al icono, y con ella retornan los tiempos de los pósters en las habitaciones de los adolescentes. Especialmente en Latinoamérica, donde los problemas endémicos se entrecruzan con los mitos revolucionarios y las promesas vacuas de los demagogos populistas"."…¿no ha llegado la hora de deconstruir al mito, cuya bondad suprema es uno de los montajes propagandísticos más eficaces de la historia del comunismo? Por supuesto, Ernesto Guevara fue un hombre extraordinario, tanto por su magnética personalidad, como por su capacidad intelectual. Mucho más complejo que su amigo Fidel, un simple autoritario con ínfulas de Mesías, el Che fue el auténtico líder de los sueños utópicos de los años sesenta. Pero ello no evita reflexionar sobre algunos aspectos de su violenta biografía, en nada parecida a Santa Teresa de Calcuta. Fue el Che el que hizo ejecutar a decenas de disidentes cubanos en la fortaleza de San Carlos de La Cabaña, como supervisor de los sumarísimos 'juicios revolucionarios' en Cuba. Y fue él mismo el que masacró pueblos enteros de campesinos, en su implacable avance revolucionario"."Estalinista convencido, nunca luchó por la libertad de ningún pueblo, sino para instaurar dictaduras del proletariado en todos los países sudamericanos, y su causa contenía, sin ambages, ni complejos, todos los elementos de la tiranía comunista. ¿Un libertador? Tanto como lo fue cualquier otro líder comunista de la época. Salvador del pueblo, en el sentido más patológicamente egocéntrico, su figura sólo puede entenderse como heroica si se considera heroico imponer las ideas matando a decenas de personas"."Sin duda fue un autoritario, y sin ninguna duda no tuvo problemas morales en ser un asesino. Que su causa naciera de razones nobles, que fuera un hombre con convicciones, que hubiera podido vivir una vida de comodidades y se dedicara a luchar por sus ideas, etcétera, todo es cierto. Pero nada de ello niega la mayor: que fue un enfurecido visionario, que quiso imponer, a sangre y fuego, sus dogmáticas e inapelables razones. Si el Che hubiera ganado en su carrera hacia la liberación, hoy toda Sudamérica sería una patética Cuba. O, peor aún, naufragaría entre déspotas y mafias, cual una Rusia cualquiera. Y nada de ello, nada, tiene que ver con la libertad".
LiberPress- ABC.es- Lunes, 08-09-08 - NO es descabellado asegurar que, en cierto modo, ese culto sectario, interminable, beatón y siniestro, que se le rinde a Ernesto Che Guevara en el ruinoso altar de la revolución pendiente, responde a una liturgia establecida por el rock y transferida a un asesino fotogénico. «Vive sin cortapisas, muere joven, que un hermoso cadáver abone tu leyenda». El credo trinitario del «showbizz» en los años lisérgicos le viene al argentino como anillo al dedo. El Che, evidentemente, cumplió el contrato fáustico sin saltarse una coma, ni un matiz, ni una adenda. Se bebió la existencia a puro trago, amorrado al gollete. Murió cuando tocaba, con la puntualidad de un «gentleman». Y dejó tras de sí un fiambre exquisito y abrumadoramente estético en el que -para los meapilas del marxismo y para los profetas del cristianismo agreste- se confundían las imágenes del Redentor y Lenin.
LiberPress- The Independent Institute-Washington-2 de julio de 2008-Reproducimos una traducción de la carta publicada en la edición de hoy del The Wall Street Journal:
Liberpress - Buenos Airess, 2 de julio de 2008 - El Ché Guevara murió físicamente hace cuarenta años. Pero hoy, con el rescate de Ingrid Betancourt acaba de morir su fantasma.
Unos cuantos argentinos, pero con la suficiente estridencia para enfangar a muchos, acaban de dar una prueba de estulticia: una gigantesca estatua en bronce de Ernesto Che Guevara que ha recorrido esta semana las calles de Buenos Aires antes de que la instalen definitivamente en la norteña ciudad de Rosario el próximo 14 de junio, día en que el famoso guerrillero comunista habría cumplido 80 años.
Noviembre de 2007- Miles de cubanos y extranjeros han acudido en masa al mausoleo del Che Guevara en el centro de Cuba para conmemorar el 40 aniversario de su muerte. Durante diez años, el gobierno cubano le ha dicho al mundo que el cuerpo enterrado allí pertenece al famoso guerrillero. ( foto der: restos de cuatro guerrilleros, incluyendo el supuesto cadáver del Che Guevara, son cargados por la Guardia de Honor cubana en Santa Clara)
Liberpress- El País- Octubre de 2007- Qué irremisible necesidad de mitos padecemos los humanos. Lo digo al hilo del embeleso acrítico que sigue produciendo la figura del Che. Lo peor de los mitos es que encienden los sentimientos y no el cerebro. Comprendo que, en el asqueroso e inquietante mundo en que vivimos, resulte muy tentador mantener intacto un ejemplo de pureza y entrega. Un modelo de solidaridad. Un santo laico, para poder seguir creyendo en la belleza de la vida y en la viabilidad de todas esas hermosas ideas de libertad y justicia que nos calientan el corazón. Y el Che parece el héroe perfecto. Era guapo, abandonó el poder para seguir peleando, lo mataron joven. Pero la realidad es tozuda y feroz y no entiende de mitos; y en la realidad el Che fue cruel y violento. Tenía la boca llena de grandes palabras, pero se diría que despreciaba a esa gente humilde que tanto se jactaba de defender: "La dictadura del proletariado se ejerce sobre el proletariado mismo", proclamó, totalmente en serio, en un texto político. Hubo cosas peores: "Tenemos que crear la pedagogía de los paredones de fusilamiento y no necesitamos pruebas para matar a un hombre", dijo en 1959 a los Tribunales Revolucionarios. También escribió: "Un revolucionario tiene que convertirse en una fría máquina de matar". Durante sus seis meses al mando de la fortaleza de La Cabaña, mandó fusilar, tras juicios de opereta, a centenares de víctimas. Están documentadas 164. También ejecutó a 14 personas durante los años de Sierra Maestra, y otras 23 en Santa Clara. Hablo sólo de las muertes comprobadas. Hay casos bien acreditados, como el de Eutimio Guerra, en los que fue el propio Che quien reventó los sesos de los presos con su pistola. La verdad, creo que yo prefiero hacer un esfuerzo y seguir calentándome el corazón con las ideas hermosas sin tener que inventarme a un héroe para ello.
"Es preciso, por encima de todo, mantener vivo nuestro odio y alimentarlo hasta el paroxismo. (...) Odio como factor de lucha,
LiberPress- Buenos Aires, 14 de Octubre de 2007 - Ahora que se han aquietado algo las aguas de un nuevo aniversario de la muerte del Che Guevara, escribo sobre este personaje macabro con algún ingrediente que, en parte, introduce otra perspectiva.
Alberto Benegas Lynch (h) es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias, en Argentina.
LiberPress-Baracutey Cubano - 10 de octubre de 2007- , que portan miles de adolescentes en el mundo, por rutina es cierto, pues la gran mayoría de ellos ignora que el hombre impartía la muerte a donde quiera que fuera. Pocos entre ellos han leído los textos del personaje, donde la violencia llamada "política" es el alfa y omega de un pensamiento que se pretende revolucionario, justiciero y puro. El 40 aniversario de la muerte del Che, gris a más no poder, muestra que la verdad respecto de ese personaje se abre paso, por fin, en los cinco continentes. A diferencia de lo que ocurrió en otras ocasiones, esta vez sólo hubo dos celebraciones oficiales. La más obvia de todas, la de Cuba, fue un acto rutinario, sin brillo, pues Raúl Castro, quien reemplaza a su hermano Fidel en la conducción de la isla, nunca fue un idólatra de "el argentino", como Raúl llamaba a Guevara.
LiberPress/ El Instituto Independiente- Octubre de 2007- Asís, Italia—Mientras camino hacia la imponente basílica de San Francisco en esta antigua ciudad, observo un rostro familiar en un puesto de suvenires a mi izquierda. Era el Che Guevara, la imagen del macho barbudo y desalineado que todos conocen de la famosa fotografía de Korda, con el halo.
LiberPress- Diario La Nación, Bs As, 30 de Julio de 2005 - Un legislador de la ciudad de Buenos Aires ha propuesto la denominación de "Che Guevara" para la avenida Cantilo, lo que lleva a meditar sobre los eventuales méritos del personaje postulado.
LiberPress- HACER.ORG - Se lo recuerda como un mártir, desprendido, incorruptible, lleno de amor por la humanidad, especialmente por los más pobres y los más oprimidos. Se lo rodea ya con la aureola de la santidad -una santidad laica, claro está- como un personaje noble e idealista que luchó por una utopía que proponía la creación de un hombre nuevo, revolucionario y altruista. Se evoca siempre su trágico final, asesinado cuando ya se había rendido, después de fracasar en un intento guerrillero que lo llevó hasta las selvas bolivianas al frente de un puñado de hombres. Se lo ensalza hoy, a cuarenta años de su muerte, convertido en un mito que apela a los sentimientos más puros de la juventud.
LiberPress/ Diario el País-Editorial del 10/10/2007 - El romanticismo europeo estableció el siniestro prejuicio de que la disposición a entregar la vida por las ideas es digna de admiración y de elogio. Amparados desde entonces en esta convicción, y a lo largo de más de un siglo, grupúsculos de las más variadas disciplinas ideológicas han pretendido dotar al crimen de un sentido trascendente, arrebatados por el espejismo de que la violencia es fecunda, de que inmolar seres humanos en el altar de una causa la hace más auténtica e indiscutible.
LiberPress- El Club de los Amigos Malos - Octubre de 2007- Un espectro recorre el mundo desde fines de los años 60: la foto de Ernesto "Che" Guevara. Su imagen, convertida en banderín de enganche de los jóvenes contestarios, ha sido reproducida hasta la náusea en pósters, camisetas, llaveros, bragas y calzoncillos. El mítico guerrillero se ha convertido en un fetiche de consumo, sin dejar de ser por ello una de las figuras señeras de la mitología revolucionaria.
Hoy es 9 de octubre. Los amantes de la libertad tienen marcada en su memoria la misma fecha de dentro de un mes, porque se acuerdan de que hace sólo 18 años el pueblo alemán echó abajo el muro de Berlín e inició la revolución liberal que certificó el fracaso histórico del socialismo. Pero el de 2007 está marcado por otro aniversario celebrado por quienes querrían reconstruirlo ladrillo a ladrillo: hace 40 años Ernesto Che Guevara fue ejecutado en la localidad boliviana de La Higuera. Con su muerte se convirtió un asesino, ungido por la izquierda mundial, en un icono pop. El icono nació exactamente el 5 de marzo de 1960. Ese día Alberto Díaz Gutiérrez, más conocido como Alberto Korda, le tomó la fotografía que acuñó el mito. Asistía a un funeral masivo, pero no por sus numerosas víctimas, sino por los mas de 80 cubanos que murieron el día anterior al estallar un barco francés cargado con munición. Su efecto, precipitado e indiscriminado, se adelantaría a los planes del régimen para muchos otros cubanos. Korda describió al Che captado por su cámara como "guerrillero heroico" y "encabronado y valiente".
LiberPress/ Libertad Digital- 9 de octubre de 2007 - A menudo suelen preguntarme si el Che Guevara era de verdad un asesino, o si es cierto que nunca llegó a terminar la carrera de medicina, o si como ministro fue tan desastroso como dicen muchos cubanos, o, directamente y sin rodeos, si fue Fidel Castro el responsable de su muerte en Bolivia.
LiberPress- Cubalibredigital - 5 de Octubre de 2007- La reciente publicación por parte de la mayor y más prestigiosa revista semanal brasileña -la revista VEJA- de un largo artículo sobre Che Guevara, profuso de fotos, entrevistas y referencias, teniendo como motivo el 40 aniversario de su muerte violenta en las selvas bolivianas, termina decontruyendo un símbolo de la izquierda comunista latinoamericana y mundial, pacientemente fabricado en los laboratorios cubanos de desinformación. Ya era hora.
LiberPress- El Instituto Independiente/The New Republic- 11/7/2005- La imagen del Che representa una notable paradoja: la rebeldía ante el mercado desde el mercado. Frente a esta estrafalaria construcción, Álvaro Vargas Llosa contrapone la historia real del guerrillero, sus métodos brutales y su defensa de la violencia como motor del cambio revolucionario.
En enero de mil novecientos cincuenta y nueve trabajé a las órdenes del conocido dirigente revolucionario argentino en la Comisión Depuradora, Columna Ciro Redondo, fortaleza de La Cabaña, La Habana. Recién graduado de La facultad de Derecho en la Universidad de La Habana y con el entusiasmo propio de quien, de repente ve a su generación subir al poder. Hasta el momento mi ubicación social había sido humilde y las aspiraciones de alcanzar posiciones sobresalientes en nuestro país ni figuraron en mi agenda. Pero en poco tiempo la revolución transformó el panorama nacional radicalmente. Tuve diversas oportunidades para comenzar con augurio optimista el desempeño de la abogacía. De la noche a la mañana me descubrí convertido en alguien a quien se solicitaba, se le hacían consultas y podía conceder favores. Un cambio inolvidable en el recuento de vivencias. De esta manera formé parte integrante del cuerpo instructor de causas por delitos cometidos durante el gobierno anterior; asesinatos, malversaciones, torturas, delaciones, etc. Era el ejercicio de la profesión letrada en su aspecto más complejo, el crimen político. Por mi escritorio pasaron las expedientes de acusados como el comandante Alberto Boix Coma, quien reportaba los partes de campaña gubernamentales y Otto Meruelo, periodista; ambos ostentaban cierta actualidad en el devenir del momento. Aunque la mayoría de los encartados a mi cargo eran militares de baja graduación, y funcionarios públicos sin relieve ni carisma, a muchos de los cuales ni siquiera tuve ocasión de conocer personalmente. El cuerpo legal en que nos debíamos basar era la Ley de la Sierra, en puridad se trataba de una corte marcial sustentada por hechos; los principios y doctrina jurídica no eran tenídos en cuenta, el informe del oficial investigador constituía cosa juzgada y por consiguiente el espacio para aplicar libremente los instrumentos de derecho quedaba fuera de nuestro alcance. Desde sus inicios, nuestras atribuciones estaban carentes de información pertinente sobre los encartados, así como de las naturales circunstancias adjuntas a las acusaciones. Hablo de los atenuantes y agravantes de cada caso, por ejemplo; elementos a considerar pues la mera tenencia de la causa entre las manos no permitía adelantar estimados confiables sobre las responsabilidades alegadas. El mero olor de aquellos expedientes hacia intuir la ausencia de hechos contundentes que permitieran forjarse un criterio sano sobre la culpabilidad o inocencia de los encartados, mucho menos de factores adyacentes imprescindibles al instante de juzgar conductas humanas. Pero más inusual aun parecía la posibilidad de aportar criterios, pruebas, u otros mecanismos legales, e incluso el simple manejo de los casos imposibilitaba usar un mínimo de independencia u opiniones propias. Iniciativas como proponer testigos no incluidos en la causa, o dialogar con el abogado defensor aparecían como inaceptables y de intentarlo nunca cuajarían. Se trabajaba con presunciones y sobreentendidos a los cuales echar el ojo clínico. Cada miembro del tribunal debía intuir las reglas del juego.
"No soy Cristo ni un filántropo, soy todo lo contrario de un Cristo"
"Debería haber habido unos cuantos fusilamientos al comienzo pero es otra cosa.".
El Instituto Independiente / Diario Las Americas 1 de octubre de 2007
Mi prima me preguntó quién es el Che, puesto que un amigo suyo usa una camiseta "chévere" de ese personaje. Yo le dije que la camiseta de una persona que representa la intolerancia pura me parece de mal gusto.
Hace cuarenta años, el día 8 de octubre de 1967, esa frase fue gritada por un guerrillero en harapiento y sucio metido en una gruta en los confines de Bolivia. Nunca más fue recordada. Su olvido se debe al hecho de que el pedido de misericordia, el apelo desesperado por la propia vida y el reconocimiento sin disfraz de la derrota, no combinan con la aura mitológica creada en torno de todo lo que se refiere a la vida y la muerte de Ernesto Guevara Lynch de la Serna, argentino de Rosario, el Che, que antes, para los compañeros, era solamente "el chancho", el puerco, porque no le gustaba el baño y "tenía peste a riñón hervido".
LiberPress- The Independent org -Octubre 8, 2005 -Los simpatizantes del Che Guevara conmemoran un aniversario más del fallecimiento del revolucionario, que tuvo lugar hace treinta y ocho años en la quebrada del Yuro, en Bolivia. Es un momento apropiado para abordar diez mitos que mantienen vivo el culto de Guevara.
Se cumplen estos días 38 años de la muerte del guerrillero argentino que cubrió de sangre y crueldad todos los caminos por él recorridos.Para destruir el mito que se ha tejido con su imagen publicamos, años atrás, un serio estudio biográfico en el que toda afirmación está documentada. Una biografía que se esfuerza en dar a conocer el verdadero rostro de un personaje sobre quien tanto se ha escrito.Una biografía desprovista de los empalagosos elogios; los más, infundados y repetidos, con los que se nos ha mostrado la imagen de un Ernesto Guevara irreal, inexistente.Dimos a conocer al joven que, en su patria nativa formaba parte de las tropas de choque peronista que gritaban: "Haga patria, mate a un estudiante"; pero que, luego, alardeará de su antiperonismo. Al supuesto idealista quien, al viajar, indolente, por el continente, alienta a sus padres a ir a Colombia y Venezuela "los dos países ideales para hacer plata"; mientras él se dirige "rumbo a Guatemala a la aventura en cuestión monetaria".Podemos ver al austero Guevara, en ese viaje, costeado por la explotadora "United Fruit", disfrutando la travesía "con una negrita, Socorro, más puta que una gallina y sólo tenía dieciseis años". Un Guevara que, en México, cuando los futuros expedicionarios son arrestados, informa a sus captores los nombres de todos los que se encuentran en el campamento, en marcado contraste con el coronel Albeto Bayo quien, ante igual pretensión, respondió: "Yo no me presto ni me prestaré a señalar nombres...a acusar a ninguno, ni que hurguen ustedes sobre nuestro movimiento, que es el de toda la nación cubana".Mostramos al hombre que llega "a Cuba sediento de sangre" quien con su propia mano y a sangre fría, recién desembarcado, es el primero en ejecutar a un cubano. El hombre que aplicará, desde ese momento, son sus palabras, "el odio como factor de lucha; el odio intransigente contra el enemigo". Mostraremos al prejuiciado hombre de ciudad que ve "en cada campesino a un chivato".Vemos, ya en Cuba, a un Guevara que pudo llegar y mantenerse en Las Villas gracias a la mayor habilidad guerrillera de Camilo Cienfuegos. Lo mostraremos en La Cabaña ordenando fusilamientos, con o sin causa. Con juicio o sin juicio. Al orgulloso Guevara escribiéndole a Castro-como precio para que se le permitiera salir de la isla- que "mi única falta...es no haber confiado más en tí desde los primeros momentos en la Sierra Maestra...". Sumiso, también, con Kabila en el Congo, de quien confía "me dé un chance de hacer algo...".A un hombre responsabilizando a otros de sus propios fracasos, de sus derrotas. "Los congoleses no quieren pelear". "Los africanos son soldados muy, muy malos". Los cubanos, para él, no eran mejores: "En nuestros combates, a los errores míos se agregan las debilidades graves de los combatientes cubanos...". Su aventura en el Congo, tendrá que admitirlo el guerrillero de sangre azul, es "la historia de un fracaso".Repetirá sus errores, al precio de su propia vida, en Bolivia. En el país suramericano, veremos a un Guevara engañando, traicionando a los dirigentes del Partido Comunista de Bolivia quienes, a su vez, conociendo su doblez, lo abandonan. Un Guevara ignorado por Castro, quien habiendo reunido en La Habana, en la Conferencia de OLAS, a todos los dirigentes de la izquierda latinoamericana no les informa de la crítica situación en que se encuentra el guerrillero argentino ni les pide su cooperación para asistirlo.Un Guevara que en la selva boliviana expresa, en sus evaluaciones, el menosprecio por los hombres de su propia guerrilla: Orlando Pantoja, "deficiente...poca iniciativa"; Antonio Sánchez Díaz (Marcos, Pinares), "indisciplinado...con poca autoridad". Vásquez-Viaña, "irresponsable". Saldaña, "deficiente". Camba "de una cobardía manifiesta". Walter, "demostró muy poco valor". Todos, menos él, imperfectos, deficientes.No puede extrañarnos que muchos de los que hoy cantan loas a su memoria se distanciaran de este ingrato personaje en tan difícil momento. Comprensiblemente, el último abandono lo sufre Guevara de sus hombres que, en la Quebrada del Yuro, se alejan dejándolo herido e indefenso, para morir, solo y aislado, en la pequeña escuela de La Higuera víctima de sus propios errores.Es ésta una biografía distinta -real, documentada, desprovista de fantasía- que prueba, también, que aún los que estuvieron junto a él en la Quebrada del Yuro -y que llegarán a ser altos jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias- guardan, en los extensos libros que han escrito, pudoroso silencio sobre aquellas horas finales de quien en aquel momento, se sintió abandonado.El orgulloso y altanero descendiente del Marqués de Guevara, que siempre se considero superior a quienes lo rodeaban, murió abandonado por los hombres que él había menospreciado.Hoy el Instituto de la Memoria Histórica contra el Totalitarismo ha realizado otro serio aporte a la demitificación de Ernesto (Ché) Guevara para mostrar, en un documental que se presentará en distintos países y ciudades, el verdadero rostro de este despiadado y fracasado aventurero.
Ernesto Guevara de la Serna sigue siendo una fuente poderosa de proyección de fantasmas que por su anacronismo se adelantó a la estética post-moderna, convirtiéndose en una de sus figuras emblemáticas. La mayor paradoja de la vigencia de un entusiasmo tan persistente, es la de tratarse de una figura que en su corta vida pública - apenas diez años - acumuló más fracasos que aciertos. La otra vertiente de la paradoja es que si hubiese logrado materializar su proyecto en poder, hubiera generado, por su extensión - nada menos que todo el continente latinoamericano - uno de los regímenes totalitarios más extensos del planeta.